La Estrategia Aragonesa de Educación Ambiental (EÁREA) once años después

EAREA

Lydia Morales Ripalda

La Estrategia Aragonesa de Educación Ambiental (EÁREA) se elaboró entre los años 2001 y 2003 y en 2004 empezó su fase de aplicación. Su utilidad más obvia, vista once años más tarde, ha sido la de haber puesto en marcha en la región unas estrategias de Educación Ambiental coordinadas y consensuadas por diversos sectores. El hecho de que la elaboración de la EÁREA fuera promovida por el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón ya marcó un punto de inflexión, puesto que hasta ese momento la Educación Ambiental había estado dejada de la mano de las instituciones. Como señalan M. Cabrera, J. de Osa y F. López, antes de que el Gobierno regional se comprometiera en la elaboración de la EÁREA eran “los profesionales desde diversos ámbitos -escolar, empresas, albergues y excepcionalmente desde algún ayuntamiento- quienes trabajaban en solitario como les era posible”[1]. Ese abandono institucional se corrigió con la puesta en marcha de la EÁREA, que tuvo como uno de sus resultados la creación de la Comisión Técnica Interdepartamental (2003) para desarrollar la Estrategia dentro del Gobierno de Aragón. Este hecho supuso la implicación institucional definitiva en la promoción de la Educación Ambiental.

De la descripción[2] del proceso de elaboración de la Estrategia se desprende que, además de su utilidad más obvia, surgieron otras utilidades que los autores previamente citados también remarcan. Por ejemplo, la creación de ilusiones y expectativas en torno a la Educación Ambiental que conllevó un aumento de su presencia social en Aragón. O la incorporación al debate de sectores que parecían alejados de la preocupación por la Educación Ambiental, aunque esto tuvo la contrapartida amarga de la ausencia de otros sectores a los que sí se esperaba. La reflexión crítica sobre los puntos debatidos, la plasmación de iniciativas concretas y el factor humano de crear una red de contactos entre los interesados en el tema dentro de la región fueron otras utilidades del proceso de gestación de la Estrategia y de su final puesta en marcha.

Al analizar el listado actualizado de adhesiones a la EÁREA[3] una de las cosas que llama inmediatamente la atención es la ausencia de los medios de comunicación aragoneses en cualquiera de sus ámbitos (prensa convencional, prensa digital, agencias de noticias, radio y televisión). En la tabla de adheridos en febrero de 2006 figuraba un solitario representante del sector, pero en el listado actualizado de 2015 no aparece ninguno inmediatamente reconocible o de una mínima relevancia. Parece obvio que este sector debería implicarse de una forma más activa y comprometida en la Educación Ambiental y sorprende el nulo interés de sus representantes en la región por hacerlo. En el Programa sobre el Hombre y la Biosfera (París 1971), en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano (Estocolmo 1972), en el Seminario Internacional de Belgrado (1975) y en la Conferencia Intergubernamental de Educación Ambiental de Tbilisi (1977) se postularon los objetivos, los principios y las directrices de la Educación Ambiental para todos los ciudadanos, dentro y fuera del sistema escolar, con el objeto de modificar las actitudes y los comportamientos de la población con respecto al medio ambiente. En todos estos eventos se remarcó la responsabilidad de los medios de comunicación en tal misión educativa y se recomendó fomentar la difusión a través de la prensa, la radio y la televisión de la protección y mejora del medio ambiente para implicar al ciudadano en una resolución activa de los problemas existentes. De acuerdo con ello parece evidente que los medios de comunicación aragoneses no han asumido el peso que les corresponde en la educación ambiental de la población y que llevan décadas de retraso en el compromiso con esta tarea.

Del listado se desprende que las asociaciones de defensa del medio ambiente, uno de los agentes activos desde el principio en la Educación Ambiental, están debidamente representadas entre los adheridos a la EÁREA. La institucionalización de la Educación Ambiental y la entrada de la disciplina en los planes de estudio escolares como materia transversal han descargado a estas asociaciones de su liderazgo en la concienciación y educación de la ciudadanía. Pero su papel sigue siendo fundamental.

Muy interesante es la amplia presencia entre los adherentes a la EÁREA del mundo de la empresa, bien a través de organizaciones colectivas bien en la persona de compañías concretas. Las dos empresas más importantes de la región por número de trabajadores y volumen de negocio (General Motors y BSH Electrodomésticos) están adheridas y no faltan otras multinacionales, además de varias decenas de PYMEs. Sorprende la presencia de dos papeleras (Saica y Torras Papel), un sector con notable mala fama ambiental, aunque precisamente por ello han hecho un esfuerzo en los últimos años por atenuar el impacto de sus actividades industriales. Desde fuera uno podría preguntarse si estas adhesiones son fruto de una política corporativa auténtica o si se trata de simples gestos cosméticos. En cualquier caso, el papel educativo de una política medioambiental corporativa decidida no se puede minusvalorar, puesto que acaba concienciando -casi por hábito- a los trabajadores, incluso cuando no son sensibles a esta cuestión. Un entorno laboral donde se da importancia al uso eficiente de la electricidad, el agua y el papel, al tratamiento de los residuos y al reciclaje, al diseño de espacios fabriles o de oficina salubres e incluso al tipo de menú que se sirve en la cantina es más eficaz en la adquisición de comportamientos que luego se trasladan a la vida personal que mil campañas. Por eso es tan importante ganar para la Educación Ambiental a las empresas.

Por último, los centros escolares tienen un papel de primer orden en la
Educación Ambiental, más allá de lo que les impone el currículo educativo. A ellos correspondería crear entre niños y adolescentes una conciencia ambiental similar a la descrita previamente en el caso de la empresa. Entre los adheridos a la EÁREA hay varios institutos públicos, varios colegios privados y concertados, asociaciones de padres y fundaciones educativas como la Fundación San Valero, titular de la Universidad San Jorge y de varios colegios. Sin embargo, su número parece muy pequeño para la centralidad de su función. ¿Acaso no les interesa el tema? Lo cierto es que a la hora de trasladar la conciencia medioambiental al funcionamiento, el diseño y la organización de sus espacios bastantes colegios e institutos son de una ineficiencia y una falta de
sostenibilidad ciertamente llamativa. Se puede hablar mucho de medio
ambiente durante las lecciones, se puede decorar una esquina del patio de
recreo con un huerto, pero si luego no se vive con conciencia ambiental en el día a día escolar y si los educandos no van adquiriendo hábitos responsables de poco sirve.

Texto íntegro de la EÁREA: http://goo.gl/gHrbQ2

NOTAS

[1] Matilde Cabrera, Fernando López, Jesús de la Osa: “La Estrategia Aragonesa de Educación Ambiental EÁREA: Una oportunidad de encuentro para la sociedad aragonesa”, Centro Nacional de Educación Ambiental, Noviembre 2002. http://goo.gl/F8NWI1

[2] http://www.aragon.es/estaticos/celia/5EAREA.PDF

[3]Listado actualizado de adhesiones a la Estrategia Aragonesa de Educación Ambiental
http://goo.gl/KLtvbN

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