“El misterio de la Huerta de los Membrillos”, un cuento para Educación Ambiental

membrillos

Lydia Morales Ripalda

“El Misterio de la Huerta de los Membrillos”  (Mercedes Rubio et alii)  es un cuento basado en el “Libro Blanco de la Educación Ambiental en España” que pretende acercar a los lectores más jóvenes algunas ideas básicas que inspiran la educación ambiental. El relato enfatiza ideas como la necesidad de responsabilidad con el propio entorno, la importancia de conocer las soluciones que se plantean desde la gestión ambiental, la cooperación entre diversos agentes sociales (vecinos, asociaciones, ayuntamientos…) y el dominio de técnicas para contribuir a la mejora del medio ambiente.

El relato infantil sirve para presentar de manera sencilla y amena todas estas cuestiones. Isabel, Mario y Enrique, los tres pequeños protagonistas, tratan de descubrir quién arroja escombros en  la Huerta de los Membrillos, el antiguo solar rústico del barrio que les sirve como escenario de sus juegos. Tras investigar, informarse y actuar consiguen desencadenar una solución mucho más imaginativa y favorable de lo que sospechaban al principio.En el “Libro Blanco de la Educación Ambiental en Pocas Palabras” se puede leer que “la educación ambiental es una herramienta para transformar la realidad” (p.13) y esa es la moraleja final del cuento. Una transformación en clave positiva y colaborativa nacida de la acción.

El primer objetivo de la Educación ambiental es el de sensibilizar y dotar de una mayor conciencia del medio ambiente y de los problemas conexos. El cuento refleja este objetivo a lo largo de todo el relato.

En el primer capítulo se remarcan actitudes ambientalmente positivas como la reutilización y el reciclaje de residuos, recursos y productos que hacen los pequeños para sus juegos. O sus desplazamientos por el barrio a pie y en bicicleta.

En el segundo capítulo se profundiza a la hora de presentar a los pequeños lectores actitudes ambientalmente positivas. En este caso se trata de mostrarles una forma sostenible de jugar, valiéndose de los elementos naturales, los objetos reutilizados y una buena dosis de creatividad e imaginación. Mediante el juego sostenible los niños aumentan sus conocimientos sobre la realidad ambiental. El juego en la Huerta de los Membrillos pone a los protagonistas urbanitas en contacto con la memoria de la vida rural y les hace conocer árboles y animales que sobreviven en ese pequeño espacio. También los ayuda a crecer de una manera más saludable a través de una forma de jugar que demanda actividad física: ejercitarse en construir una cabaña de ramas y cartones, hacer carreras de bicicletas o subirse a un árbol para observar los nidos de los mirlos.

En los capítulos tercero y cuarto el inesperado problema ambiental causado por el vertido de escombros muestra como los pequeños desarrollan aptitudes y habilidades para afrontar inicialmente la situación. Tienen que ser capaces de idear de forma eficiente una operación de limpieza del solar, de persuadir a los adultos para que les dejen las herramientas o a algún otro amigo para que colabore, de organizar el trabajo, de usar eficazmente los útiles y de realizar un esfuerzo concentrado hasta completar la tarea.

En los capítulos del quinto al octavo entra en juego la capacidad de evaluación de la situación en función de diversos factores. El vertido se repite y los niños intentan averiguar quién lo hace para denunciarlo a la policía. Pero esta solución fría se ve sustituida por otra encaminada a promover un cambio de actitud en el infractor. El descubrimiento de que el escombrador es el padre de un amigo del colegio añade el toque humano: denunciarlo supondría hacer sufrir a toda la familia y, en este caso, se presenta como más necesario un cambio de actitud del Sr Peláez que una sanción.

En los capítulos noveno y décimo se intenta promover un pensamiento crítico, persuasivo e innovador. Los pequeños protagonistas van a buscar información (dónde se pueden llevar los escombros) e idean una estrategia persuasiva para evitar que el problema ambiental se repita. Recurren a una original idea que logra el objetivo perseguido de hacer recapacitar al infractor y frenar su conducta ambientalmente negativa.

En los capítulos finales se remarca, sobre todo, la participación y la coordinación entre agentes y, de nuevo, el paso a la acción. Después de que los medios de comunicación hubieran hecho de altavoces de la situación y de la estrategia de los niños ante ella, todo el vecindario se implica en la resolución del problema ambiental (limpiar la huerta) y en la creación de un proyecto (un espacio verde para el barrio) alternativo a lo que pretendía inicialmente la autoridad política (construir un aparcamiento). En suma, el relato intenta inculcar a los pequeños lectores todos los aspectos centrales de la educación ambiental.

“El misterio de la Huerta de los Membrillos”, un cuento basado en el Libro Blanco de la Educación Ambiental en España. magrama.gob.es

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